El Libro Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico alerta de la desigualdad de género en el sector

El Libro Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico da visibilidad y analiza la brecha que existe entre hombres y mujeres en el sector de las TIC, para así servir de guía a los poderes públicos a la hora de proponer medidas efectivas para abordar las desigualdades.

Una de las principales temáticas abordadas es la situación de la brecha digital de género entre hombres y mujeres, así como su evolución en los próximos años. El INE define la brecha digital de género como la diferencia del porcentaje de hombres y mujeres en los indicadores TIC (uso de internet en los últimos tres meses, uso frecuente de internet, compras en internet). Ante la realidad tan desdibujada que presenta este término, el libro blanco alerta de la existencia de una “segunda brecha digital de género”, donde las diferencias entre sexos no se basan en el uso o acceso a las TIC, sino en las habilidades y herramientas digitales (digital skills) que determinan el uso efectivo de la tecnología.

En cuanto a los datos, el libro muestra una realidad preocupante en la que, en 2020, Europa podría enfrentarse a una escasez de casi 900.000 profesionales del sector TIC. Dado el potencial, es llamativa la carencia de mujeres, puesto que únicamente el 30% de los 7 millones de personas que trabajan en el sector TIC a escala europea son mujeres. La educación juega un papel fundamental en esta realidad, ya que solo el 12% de los estudiantes de grados vinculados a las TIC en España son mujeres. Esta situación deja a nuestro país por debajo de la media de la OCDE (19%).

El potencial de reversión de esta realidad es total, ya que la Unión Europea estima que si más mujeres accedieran a trabajos relacionados con las nuevas tecnologías, se crearía un crecimiento adicional de la economía comunitaria de 16.000 millones de euros anuales.

Ante este reto de futuro, la Red Española de Ciudades inteligentes, por medio de su Grupo de Trabajo de Innovación Social, aborda la importancia de la equitatividad entre hombres y mujeres que trabajan en la gestión tecnológica dentro del sector público, lo que debe de servir como principal ejemplo para otros sectores de cara a un futuro donde las TIC estarán en el día a día de las ciudades.